Con una producción originariamente dedicada al consumo propio de los monjes del monasterio de Montserrat y sus peregrinos, este licor destilado de hierbas de 31º alcanzó una rápida popularización gracias, en parte, a sus propiedades digestivas.
La receta de este destilado de color dorado incluye, además de agua, azúcar y alcohol, doce hierbas que se pueden recoger en el macizo de Montserrat, entre ellas el tomillo, el enebro, la lavanda, la canela, el clavel de espécia y el cilantro. Las hierbas se destilan en alambres de cobre y se añaden el alcohol y el agua y, tras pasar por un serpentino, el azúcar. Se comercializa después de un proceso de envejecimiento. Se suele tomar después de las comidas por sus propiedades digestivas.
Se vende embotellado en botellas de vidrio de diferentes tamaños y de color verde en bodegas de toda Cataluña.
Como cualquier destilado, aporta una gran cantidad de alcohol y azúcares, así como pequeñas cantidades de los compuestos de las hierbas con las que se hace: tomillo, el enebro, la lavanda, la canela, el clavel de espécia y el cilantro. Es, por tanto, una bebida de alto contenido energético. El consumo moderado de alcohol ayuda a controlar los niveles de colesterol, ya que aumenta los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno) y disminuye los de LDL (colesterol malo) y triglicéridos. Además, favorece la circulación sanguínea a nivel coronario. El consumo máximo recomendado de este tipo de bebidas es de 100 ml al día, que corresponden a un par de xupitos, y siempre después de comer, ya que su función es principalmente digestiva.