Variedad de textura melosa
Con un sabor más suave que el de la berenjena negra, esta variedad particular de las tierras del Bages esconde una carne melosa y de agradable textura en el paladar bajo su piel blanca característica.
Se trata de una variedad que, hasta hace poco tiempo, solo se cultivaba en pequeños huertos. Ahora, y gracias a la concienciación del campesinado de la comarca, el cultivo de la berenjena blanca ha revivido, recuperándola como un producto singular y de alta calidad. Las particularidades de la berenjena blanca hacen que su conservación sea más complicada, ya que madura más rápidamente.
El 90% de su peso es agua, y eso provoca que su contenido energético sea muy bajo. En el otro 10%, contiene hidratos de carbono, fibra, proteínas y sales minerales. Sus rasgos característicos hacen que la gastronomía la compare con un foie sin grasa. Es un producto idóneo para presentarla escalivada, cocinada al horno, hervida o salteada. Es de fácil digestión y un complemento idóneo para dibujar una dieta mediterránea.