Un gesto para conservar la biodiversidad de los alimentos
Las tierras de El Vallès Oriental se han convertido, históricamente, en lugar de cultivo de tomates. Últimamente, un sector del campesinado de la comarca ha recuperado diversas variedades con el objetivo de incorporarlas progresivamente a los cultivos de los productores de la zona.
Con el objetivo de incorporarlas progresivamente a los cultivos de los productores de la zona, al mercado local y a los platos de la población vallesana, se han recuperado variedades como el tomate Rosa Ple de Parets del Vallès y Cardedeu; el Coro de Toro de Vacarisses y el tomate de Montserrat; el Palosanto de Cardedeu y Argentona y el tardío de Riells del Fai; el Rosa de colgar de Cardedeu y el de colgar de Castellar del Vallès, entre otros. Todos ellos, ofrecen procesos de cultivo naturales y tradicionales, y cuentan con gustos particulares de su tierra de cultivo.
El principal componente del tomate es el agua y, por lo tanto, su valor energético es muy bajo. El contenido en azúcares es ligeramente superior al resto de verduras, lo que hace que tenga un ligero sabor dulce. Su importancia recae en la elevada aportación de vitaminas, minerales y fibra. Tiene un elevado efecto antioxidante gracias a su contenido en vitaminas E y C y en carotenos.