El origen de esta raza se encuentra en los cruces, realizados ya hace siglos, entre las poblaciones autóctonas de ovejas que antiguamente poblaban los Pirineos Centrales y las ovejas trashumantes de raza merina que llegaban allí durante el verano. Actualmente, la mayoría de rebaños se localizan en las comarcas nororientales de Cataluña.
La raza ripollesa presenta ejemplares de proporciones alargadas y de tamaño medio, con una pigmentación muy característica en la cabeza y en las extremidades, manchada con cejas marrones o negras. Se adapta perfectamente a diferentes sistemas de explotación, aunque actualmente el más extendido es el semiextensivo. Esto hace que sea muy apta y rentable, con muchas posibilidades productivas, aunque se destina básicamente a la producción cárnica. Su carne es muy apreciada en múltiples preparaciones de la gastronomía catalana, como los guisados o a la brasa.

Su carne se distribuye en algunas carnicerías cercanas a las zonas donde se crían estas ovejas.
La carne ovina puede considerarse roja o blanca, según la edad y la alimentación que ha recibido el animal. Es uno de los animales con mayor porcentaje de grasa, concentrado en algunas partes como las costillas, y es principalmente saturado. En animales jóvenes, se concentra bajo la piel y se puede eliminar fácilmente; en cambio, en animales más grandes se encuentra entre el músculo. Como el resto de carnes, es una buena fuente de vitaminas B12 y B2 y de minerales como hierro, fósforo y zinc.