Esta legumbre es autóctona del municipio de Castellfollit del Boix y su cultivo se conoce desde el siglo XVI. Posee la denominación comarcal de producto alimentario de El Bages desde 1994.
Autóctono y originario del municipio bagense de Castellfollit del Boix, la judía de Castellfollit destaca por su textura fina y equilibrada, su piel brillante y firme y por una buena resistencia a la cocción.
Los primeros cultivos de esta variedad de judía datan del siglo XVI, y se trata de un tipo de judía bien adaptada al sol de secano y al clima de la comarca del Bages. La cosecha se realiza en el mes de julio y parte del agosto, pero su buena resistencia y conservación en la planta hace que se pueda cosechar más tarde. La judía de Castellfollit del Boix destaca por su sabor de maíz marcado y por un ligero aroma que recuerda a la patata. Tradicionalmente, se ha utilizado para comidas en las que se combina la judía con butifarra a la brasa o tocino, pero también funciona con trucha y quisada con cebolla o setas.
Se comercializa en tiendas de la zona del Cardener.
La judía, como el resto de legumbres, es un alimento que contiene principalmente hidratos de carbono complejos. Además, aporta una cantidad importante de proteínas, que a pesar de ser de un valor biológico inferior, si se combinan con cereales, se obtiene una proteína de elevada calidad. También cabe destacar su contenido en fibra, que mejora el restreñimiento, disminuye el riesgo de cáncer de origen gastrointestinal y favorece la saciedad.