La tradición de recolectar hierbas aromáticas y remedios en los Pirineos arranca de las trementinairas, mujeres que se dedicaban a esta actividad durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX, y que aún hoy pervive en forma de negocios familiares.
Enebro, manzanilla, romero, sajolida, té de roca, lavanda, corona de rey, orenga, valeriana... son hierbas que se apoyan durante la primavera, el verano y principios de otoño. Una vez clasificadas y limpias, se secan en un lugar oscuro y seco o, en su caso, se preparan jugos y aceites, sobre todo en el caso de las hierbas remediales. Las hierbas para infusiones se presentan en bolsitas y las destinadas a la cocina, en botes de vidrio.
Se comercializan en los herbolarios de toda Cataluña.
Las hierbas aromáticas se utilizan tanto por sus cualidades gastronómicas como por los efectos beneficiosos que pueden aportar al organismo. Tienen una gran variedad de propiedades, según la hierba que escuchamos: facilitan la digestión, evitan o reducen los gases gastrointestinales, evitan el crecimiento de microorganismos, facilitan la eliminación del exceso de líquidos...