Este queso fue recuperado en el año 1982 a partir de un trabajo de investigación del antiguo queso de cabra de La Garrotxa. Es un queso artesanal madurado, generalmente de pasta blanda, que se elabora a partir de leche de cabra o vaca, cruda o pasteurizada.
Presenta una piel florida, que forma una corteza lisa o arrugada de color beige. Tiene un sabor nítido, cremoso y suave. Se elabora a partir de leche de cabra pasteurizada, a la que se añadirán los fermentos lácteos, el cloruro cálcico y el cuajo para obtener una cuajada mixta no excesivamente dura. Se corta ligeramente la cuajada hasta obtener granos del tamaño de una avellana y se elimina parcialmente el suero. Puede elevarse la temperatura de la cuajada y agitarse en función de la época del año y la acidez de la cuajada. Se moldea y se prensa de manera suave durante algunas horas, para hacer después un salado con salmuera. La maduración debe ser en un ambiente fresco y húmedo para favorecer el desarrollo fúngico y la correcta evolución del queso durante unos veinte días.
Se encuentra en queserías de toda Cataluña, así como en algunos establecimientos especializados.
El queso tiene, de forma concentrada, la mayor parte de nutrientes de la leche. Sus componentes principales son las proteínas y las grasas. Destaca la elevada cantidad de calcio, importante para una correcta formación de huesos y dientes, que puede llegar a ser 10 veces superior a la de la leche. También es una buena fuente de fósforo, que forma parte del ADN, y zinc, que interviene en el funcionamiento del gusto y del olfato. Aporta una gran cantidad de vitamina A, necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso, y D, que actúa en el intestino favoreciendo la absorción de calcio.