Este producto es el resultado del reaprovechamiento de otros quesos. Resulta uno de los quesos tradicionales más representativos de las comarcas pirenaicas, fruto de la experiencia de los pastores que reaprovechaban los quesos viejos y secos.
Es un queso fermentado de media a muy larga maduración, con un mínimo de dos meses. Es de pasta muy blanda y untuosa, bastante grasa. Su sabor es fuerte e intenso, persistente y agresivo, con un regusto del licor utilizado en su elaboración. Se hace a partir del cuajo de queso, sin maduración o en proceso de maduración, de vaca y cabra. Se fermenta con un licor en un recipiente de alfarero llamado tupí. Actualmente ya no se elabora siempre con los quesos viejos y se emplean también cervezas, vinos dulces o aguardientes más suaves.
Se comercializa, presentado dentro del correspondiente tupí, en algunas queserías del país, en especial en las localizadas en el Pirineo.
El queso tiene, de forma concentrada, la mayor parte de nutrientes de la leche. Sus componentes principales son las proteínas y las grasas. Destaca la elevada cantidad de calcio, importante para una correcta formación de huesos y dientes, que puede llegar a ser 10 veces superior a la de la leche. También es una buena fuente de fósforo, que forma parte del ADN, y zinc, que interviene en el funcionamiento del gusto y del olfato. Aporta una gran cantidad de vitamina A, necesaria para el buen funcionamiento del sistema nervioso, y D, que actúa en el intestino favoreciendo la absorción de calcio.