Producto agroalimentario catalán IGP Calçot de Valls

IGP Calçot de Valls

El hecho de que se consuma tradicionalmente en una comida comunitaria como es la calçotada ha hecho de esta cebolla un producto muy arraigado a las tradiciones festivas catalanas y protagonista de un acto social en sí mismo. La producción de calçots se concentra sobre todo en las comarcas tarraconenses y su consumo en temporada, de noviembre a abril, se ha convertido en un acto gastronómico de promoción turística de la zona.

Verduras, hortalizas y setas

Los calçots reciben esta denominación debido a su método de cultivo: se trata de brotes de cebolla blanca replantados y cubiertos periódicamente con tierra, a medida que el tallo va creciendo, 'calzándola'. El resultado, una vez arrancado, es un brote desarrollado de entre 15 y 25 cm, blanco, tierno y larguero, de sabor dulce e intenso. Los calçots que están protegidos por la IGP son las cebollas procedentes de la variedad de cebolla blanca grande tardía.

Los calçots se preparan cortando las barbas y las colas y poniéndolos en una parrilla encima del fuego, hasta que quedan negros. Se acaban de cocer envueltos con papel y se comen azucarándolos en una salsa parecida al romesco.


Territorio


Distintivos

  • Inventario de Productos de la Tierra
Gastroteca

Calendario de temporada

  • GEN
  • Feb
  • Mar
  • Abr
  • MAi
  • JUN
  • JUL
  • AGO
  • SET
  • OCT
  • nov
  • DEs

Información complementaria

Se comercializa en haces de 25 y 50 unidades ligadas con una cinta identificativa provista de una etiqueta numerada, aprobada por el Consell. En la etiqueta figurarán, además de las menciones que exige la legislación vigente, el nombre 'Calçot de Valls. Indicación Geográfica Protegida' y el logotipo de la Indicación. Se vende en fruterías y verdulerías, sobre todo de la zona de producción, en temporada.


Atributos y propiedades nutricionales

Nutricionalmente, un calçot es muy parecido a la cebolla blanca, una hortaliza del grupo de los bulbos. Presenta un alto contenido en agua y, por lo tanto, proporciona poca energía. La cebolla, al igual que el ajo, tiene propiedades terapéuticas, como depurar el aparato digestivo, destruir las piedras renales, actuar como antiséptico, combatir la arterioesclerosis y la hipertensión, prevenir ciertos tipos de cáncer... Además, es una fuente de antioxidantes gracias a los flavonoides y a los compuestos sulfurados que contiene.