El cerdo es un animal de consumo tradicional en Cataluña, antiguamente presente en todas las casas de payés catalanas y en todas las celebraciones y mesas desde hace siglos. El seguimiento de las condiciones de cría (producción de ciclo cerrado, fórmulas de pienso controladas) y el sacrificio de estos cerdos garantiza la calidad de su carne.
Se incluyen en esta certificación las razas de cerdo duroc, large white, landrace, blanco belga, pietrain y hamshire. El porcentaje total de intervención de las razas blanco belga y pietrain en la formación del producto final debe ser inferior al 30%. La edad de sacrificio de los cerdos debe ser como mínimo de 150 días y el peso mínimo de 110 kg. La carne que procede de estos animales presenta un color rosado, con grasa de color blanco cremoso, y debe ser consistente y de textura suave.
La carne de cerdo con marca Q se comercializa fresca en carnicerías de Cataluña. Se puede encontrar en pieza entera y también fileteada y envasada; en ambos casos, convenientemente identificada.
Como el resto de carnes, el cerdo es un alimento rico en proteínas de elevado valor biológico, con un elevado contenido de hierro fácilmente absorbible y una aportación considerable de vitamina B12. La grasa es el componente más variable, en función de la raza, la edad, la alimentación del animal o la parte de la canal que se consume. Pero hay que decir que la carne de cerdo contiene una proporción de ácidos grasos monoinsaturados muy superior al resto de carnes. En cuanto a vitaminas, contiene una cantidad mucho más elevada de vitamina B1 que otras carnes.