El fajol es la planta 'Fagopyrum esculentum', aunque agropecuaria y gastronómicamente se le da un tratamiento de cereal. En las casas de payés de La Garrotxa y de El Pla de l'Estany, se acostumbraba a hacer harina y estaba muy ligado a las épocas de carestía y al invierno.
Es una planta de 30 a 80 cm de altura con hojas con forma de sajón y flores hermafroditas blancas o rosadas dispuestas en una uva corta. El grano tiene una forma piramidal, de color gris negroso, de 2 a 3 mm de largo y con una textura harinosa. Se hacen dos variedades, llamadas pota de gall y arracada. Se siembra durante el mes de julio, comienza la cosecha en octubre y se conserva bien durante los meses de invierno.
Con proteínas de elevado valor biológico, tradicionalmente esta planta se usaba de pienso para los animales y, en épocas de hambre, se hacía pan. A partir de los años 1980, sin embargo, comenzó a adquirir prestigio, sobre todo por la calidad de su harina. Sólo se cultiva en La Garrotxa y en El Pla de l'Estany, favorecida por la riqueza mineral del suelo volcánico y una pluviometría abundante.
Se comercializa en crudo en los hornos de pan y en las tiendas de víveres de las comarcas donde se produce. En forma de harina, también se distribuye en tiendas especializadas en productos dietéticos y vegetarianos. También se encuentra en forma de harinas, conservadas en agua y sal.
El fajol es un grano rico en hidratos de carbono que no contiene gluten. A pesar de ser un alimento de origen vegetal, es una buena fuente de proteínas de gran biodisponibilidad, ricas en aminoácidos esenciales. En cuanto a los minerales, destaca por su contenido en magnesio, zinc, fósforo y potasio.