Los carquinyolis son unas pastas tradicionales secas y dulces que se hacen en muchas localidades catalanas, pero destacan por su llamada los elaborados en L'Espluga de Francolí y en Caldes de Montbui. Las primeras recetas de carquinyolis son de hace un siglo y medio.
Los carquinyolis se elaboran básicamente con huevos, leche, azúcar, harina y almendras, pero cada pastel añade su toque personal. A la masa que se obtiene se le da una forma alargada, se hornea y se corta en trozos pequeños. Son de textura dura y crujiente y con un sabor marcado por la almendra. Se comen solos o bien acompañados de leche, café, chocolate, vino dulce o ratafia.

Se comercializan al por mayor, y también en bolsas de papel y de plástico, en muchas pastelerías de toda Cataluña.
Los carquinyolis son una fuente de energía concentrada, ya que su contenido de agua es bastante reducido. Destaca su contenido en hidratos de carbono, tanto simples como complejos, y las grasas insaturadas que aportan las almendras. Son una buena opción para llevar de excursión y recuperar energía.