Dos bóvedas de piedra reflectante y una plataforma de 5 metros de diámetro, con un sencillo pero vetusto engranaje, que permite hacer voltear la base y así llegar a llenar y aprovechar todo al horno. Una de sistema con más de 100 años de historia. El calor de la piedra refractaria, en sus inicios, alimentado con leña, como el pan con una personalidad propia.