Los hermanos Forn, con la determinación de su padre Joan, empiezan a fijar la mirada en la finca de Castellfollit del Boix para recuperar el latido de los vinos ecológicos en un rincón oculto y paradisíaco de Catalunya. Las viñas están rodeadas de extensiones pequeñas de cultivos diversos, delimitadas por bancales y terrazas que testimonian la envergadura y la importancia de la finca durante la segunda mitad del s. XIX. La bodega se sitúa en un paraje soleado a 650 m de altitud, donde predomina el clima continental con una amplitud y contraste térmico día-noche, que promueve la síntesis de aromas en los vinos. Por otro lado, las variedades plantadas son el Picapoll blanco, la Mandó y el Cabernet Franc. Se ha recuperado una viña vieja de Sumoll del año 1949. Toda la viña es de propiedad y para potenciar los parámetros organolépticos y de calidad, se trabaja con un rendimiento bajo de la viña; la vendimia es manual con cajas de 12 kilos.