Producto de la antigua tradición turronera catalana, estas especialidades se consumen especialmente en Navidad.
Estos turrones se distinguen por el uso en su elaboración de ingredientes de la máxima calidad. Como mínimo, deben tener un 50% de chocolate y fruta seca en su composición, y no se permite utilizar aditivos, salvo la vainilla y la lecitina. Presentan una forma rectangular y plana, similar a una tabla de chocolate pero más gruesa. Se acostumbran a consumir por postres durante las fiestas navideñas.


Se venden en pastelerías de toda Cataluña, comercializados en forma de barras de 100 a 300 g, en envases donde se leen las certificaciones correspondientes y la especialidad concreta del producto de que se trata.
Es un producto con un elevado valor energético, ya que sus principales componentes son los hidratos de carbono y las grasas. Otro aspecto a destacar son las grasas insaturadas que proporciona la fruta seca, lo que lo hace beneficioso para la salud cardiovascular. Aun así, se debe consumir con moderación.