El pastel y el pan de Sant Jordi son ideas recientes, creadas por el Gremio de Panaderos de Barcelona que se han impuesto a partir de la década de 1980 para dotar a la Diada de Sant Jordi, el 23 de abril, de especialidades de panadería propias. Algunas panaderías también elaboran por el Día Nacional del 11 de Septiembre.
Es un pan de diseño que representa el escudo de Cataluña, cuatro barras rojas sobre fondo amarillo. Elaborado con gran cuidado a partir de tres pastas: de nueces, de sobrasada y de queso, hace que sea un pan gustoso y aromático. Para elaborarlo, se pastan las tres masas con harina, masa madre, mantequilla, azúcar y sal que se dejan fermentar durante una hora. Se laminan las pastas de queso y de sobrasada que se distribuyen alternativamente sobre la pasta de nueces y se hornean.

Se comercializa en pastelerías y panaderías, sobre todo de Barcelona, por la festividad de Sant Jordi.
El pan de Sant Jordi, como otros tipos de panes, es un alimento muy nutritivo. Su componente principal son los hidratos de carbono, sobre todo en forma de almidón. También es una buena fuente de proteínas de origen vegetal. A pesar de tener poca cantidad de vitaminas y minerales, es un alimento que puede formar parte de la alimentación habitual.