Esta raza es un ecotipo local de oveja adaptada a los valles y caminos de trashumancia del Pirineo leridano que, aunque sufrió una recesión muy importante, se ha intentado recuperar en los últimos años.
Es de color blanco y pigmentación centrífuga característica, resistente y activa, con unas aptitudes maternales muy desarrolladas que le permiten criar de forma óptima un cordero de excelente calidad. Es muy resistente, y el morro pequeño le permite aprovechar hasta la base los pastos más malos, entre las piedras. El sistema de crianza productiva más utilizado sigue siendo el extensivo tradicional.

Su carne se distribuye en algunas carnicerías cercanas a las zonas donde se crían estas ovejas.
La carne ovina se puede considerar roja o blanca según la edad y la alimentación que ha recibido el animal. Es uno de los animales con mayor porcentaje de grasa, concentrada en algunas partes como las costillas, y es principalmente saturado. En animales jóvenes se concentra bajo la piel y se puede eliminar fácilmente; en cambio, en animales más grandes se encuentra entre el músculo. Como el resto de carnes es una buena fuente de vitaminas B12 y B2 y de minerales como hierro, fósforo y zinc.