El restaurante que los padres de Sergi Ortiz abrieron en 2020 como brasería es, desde que su hijo se hizo cargo en 2013, un local de cocina de proximidad con incidencia en la ecología, la temporalidad y el producto local, y muy vinculado a los productores. Todo ello, visto desde una perspectiva asiática, y, sobre todo, japonesa. Como corresponde en un Slow Food, prioriza el campesinado cercano y ecológico, emplea alimentos de temporada, no utiliza transgénicos y cocina pescado pescado de manera sostenible.