A la propiedad le gusta describirlo como un «pequeño hotel rural con encanto y restaurante en el corazón de La Terra Alta» para desconectar «entre viñas y montañas». Su propuesta combina «productos de la tierra, fuego lento y recetas tradicionales». El propietario, Josep Montoya, remarca: «Todos los platos están cocinados con productos de proximidad, ya que nos proveemos al mercado de Tortosa y a los alrededores del hotel». La trufa, el cordero o los cultivos marinos «potencian el sabor de la tierra», dice, en los platos.