La paracota puede considerarse un producto de lujo porque ahora no comen todos los que quieren a diario.
Las Paracotas son un dulce. Se acostumbra a consumir como postres, aunque también se pueden hacer para merendar. La Paracota se asemeja a un buñuelo, pero su gusto es totalmente diferente. Es un contraste de sabores que aporta la mezcla del higo y el anís. La textura es crujiente, pero es blanda al tacto con la boca. La versión más tradicional es aquella que lleva los siguientes ingredientes: Sifón o agua, un chorro de anís dulce, un poco de azúcar, harina de trigo y higos secos cortados por la mitad. A la hora de hacer la mezcla para obtener la pasta hay que tener en cuenta que debe quedar una pasta ni muy líquida ni muy espesa. Una vez que la pasta ya está hecha se mezclan las higos secos cortados por la mitad y con la punta cortada. Después ya se pueden freír. La pasta no necesita reponer. Una vez terminada de hacer ya se pueden freír. Para freírlas se utiliza aceite de oliva. El aceite debe llegar a cubrirla casi toda. Debe quedar dorada. Una vez sacadas se dejan en una bandeja y se rebozan con azúcar.
Hasta no hace mucho los Deltebrencs se reunían para bailar jotas, baile típico de Les Terres de l'Ebre, ocasión que se aprovechaba para hacer las paracotas. La expresión que se utiliza para ir a bailar jotas es "a la cotà", "vamos a bailar a la cotà". Al principio se llamaba así: "Lo dulce para cotes". Lo hacían casi cada fin de semana, o cuando hacían una fiesta si era oportuno. También se hacían en Navidad y por la Castañada.
La necesidad de comer las Paracotas al momento para conservar sus cualidades condicionan su consumo y su distribución. En un principio la mayor parte de la producción de paracotas es de tipo doméstico y se consumen entre la familia y los amigos. Aun así en los últimos años es un dulce que tiene presencia y muy buena aceptación en las fiestas gastronómicas del municipio de Deltebre y en algunos restaurantes que las ofrecen como postres. Es típica de Deltebre, Jesús y María, La Cava.