La familia Alaball lleva tres generaciones dedicándose a los trabajos del campo. Después de muchos años de trabajo del abuelo, Josep Alaball Condeminas se hizo cargo de las tierras y optimizó los procesos, modernizó las instalaciones y comenzó la aventura del invernadero. Fue él quien, hace más de 30 años, inició el cultivo de los crejones de agua en explotación agrícola. Ahora es su hijo, Enric Alaball Jiménez quien, gracias a su formación como ingeniero, busca la máxima rentabilidad de las instalaciones sin renunciar a la calidad, proximidad y singularidad que instauró su padre en la marca y que lo han hecho merecedor de la reputación y del prestigio que precede a sus productos.